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Blokchain y el voto seguro

Ir a votar se va a acabar: el «blockchain» permite que lo hagas con el móvil desde el salón de tu casa

Estonia es un ejemplo de nación digital en Europa porque ha hecho de esta nueva tecnología el centro de su vida

 

Ana I. MartínezAna I. Martínez

Imagínate que el próximo domingo 28 de abril, día de las elecciones generales en España, hace un día horrible. Llueve. O peor aún, nieva. Pero no pasa nada porque votarás igual. Lo harás a través de tu «smartphone», ordenador portátil o tableta desde casa. O supongamos, por ejemplo, que estás de viaje. Que en esos mismos días te conviertes en padre o madre. Incluso, por qué no, que de camino al colegio electoral tienes un pequeño accidente y acabas en el hospital. También puede suceder que se te pase el plazo para pedir el voto por correo. Podemos seguir poniendo una infinidad de ejemplos. Pero da igual porque el resultado al final será el mismo: podrás votar online porque el sistema lo permite. Tan solo hace falta tener conexión a internet y hacer «clic», independientemente de donde estés.

Ahora, deja de imaginar. Porque esto es lo que sucede en Estonia gracias a su solución «i-Voting». La votación por internet permite a los votantes emitir sus votos desde cualquier parte del mundo de forma segura y sencilla gracias a la implantación de la tecnología « blockchain».

«Se trata de un nuevo internet», explica a ABC Borja Gómez, responsable de la línea de «blockchain» en la firma tecnológica Paradigma. Este concepto tan desconocido por su escasa aplicación, aunque ya tiene diez años, es, como su propio nombre indica, una tecnología de libro distribuido por toda la Red. «Se diferencia de otro tipo de sistemas de bases de datos en dos aspectos fundamentales: el primero, que lo que se escribe o no en él es por consenso, es decir, no hay una autoridad única; y, en segundo lugar, no se puede alterar», explica Gómez.

El uso más popular del «blockchain» tiene que ver con las transacciones monetarias de criptomonedas. La más conocida es el bitcoin. Un usuario puede tener su monedero virtual con millones de bitcoins, puede comprar, vender… Y todos estos movimientos quedan siempre reflejados, sin que nadie pueda borrarlos o eliminarlos.

«La inmutabilidad y persistencia, por un lado, son características propias de esta tecnología, además de que todos los nodos y copias guardan la información, de tal manera que siempre se puede consultar», añade el experto. En definitiva, el «blockchain» es un internet sin intermediarios. Nadie tiene que encargarse de velar por esa información que se guarda porque la tecnología ya lo hace por sí misma.

El caso de Estonia

En 2005, Estonia se convirtió en el primer país del mundo en celebrar elecciones con este método. En el país báltico, de 1.3 millones de habitantes, ir con una papeleta de papel a depositarla en la urna de un colegio electoral, mostrando el DNI, suena a «chino». Y el recuento manual de votos, también. Se trata da uno de los países del mundo más avanzados en materia digital «porque apostaron por ello», señala Borja Gómez. Estonia, y no Alemania, Francia o cualquier otra potencia europea, no se han erigido como naciones digitales. Estonia, sí. Y todo por un gran ataque cibernético que sufrió en 2007 por parte de Rusia y que paralizó al país. Fue entonces cuando decidió «armarse», tecnológicamente hablando, para convertirse en referente mundial.

Estonia es un ejemplo de nación digital en Europa porque ha hecho del «blockchain» el centro de su vida. Los estonios no solo pueden votar desde el salón de su casa sino que pueden consultar su historial médico, empadronarse o registrar una empresa desde su móvil en apenas unos minutos.

Poner en marcha esta tecnología en España no es imposible pero hay que apostar por ello. «El ‘blockchain’ promete y puede mejorar muchas situaciones relacionadas especialmente con la administración», señala Borja Gómez. Este es el caso del voto, «fuertemente regulado», añade el experto, por lo que sería necesario «cambiar el sistema actual por otro que, al menos, ofrezca las mismas garantías pero pero, por otro lado, también es necesario que la administración y los políticos acompañen y demuestren que de verdad quieren hacerlo».

Dudas e incertidumbres

Utilizar el «blockchain» para votar en una elecciones en España sería posible. «Esta tecnología lleva ya diez años contando bitcoins. Con el voto sucedería lo mismo», añade el responsable. Solo que el voto tiene ciertas particularidades.

La primera de ella, como explica Gómez, es que solo se emite una vez, «algo que el ‘blockchain’ resuelve». Un segundo aspecto a solucionar es que el voto sea seguro y secreto, «para lo que habría que buscar una variante», ya que en el ‘blockchain’ tradicional la información es pública y visible. Además, el recuento podría ser instantáneo.

Desde el punto de vista económico, la implantación de esta tecnología para emitir votos supondría un gran ahorro. España tuvo un gasto en las elecciones generales de 2015 de 128 millones de euros. Y para las de este año será de unos 138 millones. Con la implantación del sistema de voto electrónico, estos gastos se podrían reducir en, mínimo, un 30%. Es decir, 42 millones de euros.

Y aunque todo lo que esté conectado a internet es susceptible de ser atacado, cabe recordar que «la Red de ‘blockchain’ en sí nunca se ha ‘hackeada’», recuerda Gómez, que a su vez reconoce que es un riesgo que hay que asumir. «Pero ahora mismo este problema existe también con el certificado electrónico de la declaración de la Renta», ejemplifica el experto.

Las dudas, incertidumbres y desafíos del «blockchain» están aún por resolver porque en España no se ha llevado a cabo aún ninguna prueba. Suiza, Japón y EE.UU. ya están experimentando con ello. Y en Estonia es ya una realidad, donde el 44% de la población utiliza el «i-Voting».

De momento, en nuestro país parece que «hay brotes verdes» ya que los principales partidos políticos (PSOE, PP, Ciudadanos y Podemos) se han comprometido a impulsar el « sandbox» (banco de pruebas) y un pacto para impulsar el «blockchain». «El tiempo nos dirá si realmente hay intención o es solo una propuesta electoral pero creo que los partidos han entendido que las nuevas tecnologías hay que ir incorporándolas. Me encantaría pensar que España, con la capacidad tecnológica que tiene, lidere este cambio», confía Gómez. Solo de nosotros depende «alzar la bandera del liderazgo o tomar la que otros han liderado».

 

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