Menú Cerrar

Diseño instruccional

Diseño instruccional ¿Y eso qué es?

 

  • (Ver también, Efectividad del diseño instruccional en formación de profesorado: redes sociales en el aula
    Sonia Santoveña Casal
    Universidad Nacional de Educación a Distancia, España ssantovena@edu.uned.es)


 

Frecuentemente me sucede que cuando estoy hablando con alguna persona ajena al mundo de la formación y le comento que me dedico al diseño instruccional en e-learning percibo esa mirada confundida que se pregunta “¿Y eso qué es?”, aunque no se atreva a articular la cuestión en voz alta.

Entonces le explico en qué consiste y su importancia dentro del proceso de elaboración de un curso.

Empiezo por contarle que desde el momento en que una organización se plantea la creación de un curso on-line hasta que este está colgado en un campus virtual y accesible para todo su alumnado se recorre un proceso que lleva tiempo y que requiere la implicación de profesionales con perfiles diferentes.

Siempre, claro está, que lo que se busque sea hacer un curso de calidad y con una sólida base pedagógica.

Si lo único que se quiere es traspasar un contenido en papel a una pantalla existen formas más sencillas de hacerlo, pero entonces no estamos hablando de verdadero e-learning y, en todo caso, el resultado será un recurso multimedia, pero no un curso.

Una vez que la persona con la que estoy conversando se hace una idea de la dimensión que puede alcanzar un proyecto de e-learning sigo contándole que llega un punto del proceso, hacia el principio del mismo, en que se necesita realizar un análisis de los materiales, organizarlos, valorar las necesidades formativas y los objetivos de aprendizaje, plantear la línea argumental y la metodología, elegir cómo se presentará el contenido  (animaciones, casos prácticos, vídeos, infografías, imágenes, pantallas, actividades…) y definir el proceso de evaluación. Esto es el diseño instruccional y es mi trabajo.

Y  todo hay que hacerlo integrando el uso de la tecnología de manera racional, teniendo en cuenta que es esta la que sirve al objetivo pedagógico y no al contrario, con el objetivo de transformar los materiales en algo más eficaz y adaptado a las necesidades del alumnado, de manera que pueda asimilar la formación mucho mejor y le genere una experiencia positiva de aprendizaje.

Resumiendo –y simplificando mucho–  explico que es como hacer un guion pero bañado por el factor pedagógico.

Además le digo que soy el nexo de unión entre la organización que quiere mejorar y potenciar su contenido –que nos dará la información de lo que necesita y sus objetivos– y el equipo de producción –que elaborará el producto final según las instrucciones que le traslado– por este motivo me toca llevar la batuta en los proyectos para que el resultado sea óptimo.

Llegados a este punto voy lanzada y sigo detallando que existen muchos modelos instruccionales, que son los procesos o guías de diseño instruccional que utilizamos los y las profesionales –Modelo de Dick y Carey, Modelo ASSURE, Modelo de Gagné y Briggs, etc. – pero que la mayoría contienen los elementos del modelo genérico ADDIE, un acrónimo de Análisis, Diseño, Desarrollo, Implementación y Evaluación, con el que podríamos resumir el proceso.

Fase de análisis

La fase de análisis es fundamental, ya que a partir de esta se desarrollará el resto y si no se hace correctamente el proyecto no saldrá como debería, así que es imprescindible pararse a pensar con calma y detenimiento y empatizar con nuestro/a cliente.

Hay que analizar las necesidades, el contenido, el alumnado, los recursos disponibles (humanos, materiales y económicos)…

Fase de diseño instruccional

Con los datos obtenidos se pasa a la fase de diseño instruccional, en la que dimensionaremos el proyecto y planificaremos conceptos como el enfoque, la estructura y el orden, redactaremos los objetivos de los diferentes módulos, diseñaremos las actividades y los procesos de evaluación y pensaremos en cómo será cada pantalla de contenido.

Esta es la clave de esta fase: imaginar cada frase, palabra, recurso, siempre siguiendo un hilo argumental que enlace una parte con otra, a veces a través de una metáfora visual, otras con storytelling (contando historias que emocionen de forma paralela al contenido), otras con casos prácticos reales donde el alumnado se identifique, etc., pero siempre buscando el aprendizaje motivador y ameno.

Fase de desarrollo

En la fase de desarrollo se elaboran los materiales y recursos multimedia que se van a utilizar y se construye el curso como tal.

En este punto contar con un equipo de producción multidisciplinar propio o con colaboradores/as de primera resulta primordial para conseguir cursos multimedia con un nivel de calidad superior: profesionales expertos/as en diseño gráfico, programación, ilustración, locución, composición, actuación… La creatividad de este equipo, entra en juego.

Una vez tenemos todo lo necesario llega el momento de la puesta en marcha de la acción formativa: es la fase de implementación.

Fase de evaluación

Finalmente, llega la fase de evaluación, que aunque se ponga al final del modelo ADDIE cuenta con una parte, la evaluación formativa, que es continua y debe realizarse durante todas las otras fases. La otra parte, la evaluación sumativa, se realiza al final y sirve para analizar los resultados de la acción.

Antes de acabar la conversación, si mi interlocutor/a todavía no me ha frenado, le cuento que esta profesión se encuentra en un momento muy interesante, ya que la educación está viviendo un cambio de paradigma.

La educación está viviendo un cambio de paradigma

Nuevos conceptos  como el social learning, el mobile learning, la realidad virtual y la realidad aumentada, la gamificación o el big data, entre otros, están cambiando la forma en que aprendemos y, por consiguiente, la forma en que enseñamos.

Memorizar contenidos es cada vez menos importante ya que con un solo clic tenemos acceso a toda la información que queramos;  el aprendizaje basado en la práctica es cada vez más utilizado debido a su efectividad; la formación por competencias y la personalización de itinerarios y contenidos según las preferencias y conocimientos de cada alumno/a están ganando terreno….

Así, se estima que al menos una de cada dos  personas que estudian en la universidad en el mundo ya está inscrita en un curso on-line y para 2019 se pronostica que cerca del 50% de las clases en los centros de educación superior serán impartidas en esta modalidad.

En cualquier caso, lo que quiero que entienda cuando le explico todo esto es que el e-learning no es una moda pasajera y que va más allá de la mera digitalización de los contenidos existentes: la educación on-line debe perseguir la creación de nuevos contenidos y formas de aprendizaje que sean más accesibles y amigables, a la vez que serias y fiables.

Quiero que entienda que los cursos on-line de calidad tienen que tener una base de pedagógica, y eso hace el diseño instruccional, cimentar el suelo sobre el que luego se van a levantar las animaciones, los videos y las narraciones que van a permitir al alumnado adquirir más eficazmente nuevos conocimientos con una sonrisa en su rostro.